Sábado 9 de Mayo de 2015

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Atrapados entre sangre de puerco y agua tóxica

Equipo Coordinador

Centenares de familias del barrio Cantarranas del pueblo de Puente Grande, municipio
de Tonalá, Jalisco, viven un triple problema ambiental, pues a escasos metros de sus casas cae todas las noches una descarga de sangre y vísceras proveniente de un rastro municipal, torrente que se combina con las aguas residuales de la población y que termina derramándose en el río Santiago, una de las afluentes más contaminadas de México que en este punto de la geografía arrastra toxicidades provenientes de industrias y granjas agropecuarias desde Guanajuato.

Por si fuera poco, en este lugar las aguas del río están represadas por una central hidroeléctrica, acumulándose toda la porquería en un coctel color negro y rojo.
Muchas de las familias de este barrio ya están sufriendo los efectos en su salud por la extrema cercanía con estas aguas podridas, allí también caen las descargas provenientes del penal de Puente Grande.

Casi todos los vecinos entrevistados dijeron padecer enfermedades respiratorias y dermatitis, lo que fue corroborado por David Águila Orozco, médico particular del pueblo.

“Los problemas respiratorios más agudos se dan en tiempo de invierno, en esa época ve uno, por decir algo, de 10 a 15 casos al día, y dermatitis son un poco menos, unos 20 casos por semana”.

Prácticamente todos los habitantes entrevistados tienen a algún familiar o amigo que han muerto o padecido cáncer, encabezando la lista los tumores en hígado, mamas y leucemia.

Las madres están angustiadas no sólo porque aseguran que las autoridades jamás se han interesado por remediar el grave deterioro ambiental en este lugar, sino porque el centro de recreación del barrio —una cancha de futbol donde todos los días se reúnen los niños— está pegado a las márgenes del río Santiago, y es justo aquí donde caen las descargas nocturnas de sangre y residuos de rastros porcícolas.

Añoranzas

Lo describen como un lugar idílico. Los hombres vivían de la abundante pesca del río Santiago, las mujeres conversaban por las mañanas a la orilla mientras lavaban la ropa, y los niños nadaban y jugaban en las tranquilas aguas cerca del imponente Puente Grande.

Lo describen como un lugar idílico. Los hombres vivían de la abundante pesca del río Santiago, las mujeres conversaban por las mañanas a la orilla mientras lavaban la ropa, y los niños nadaban y jugaban en las tranquilas aguas cerca del imponente Puente Grande.



Lo describen como un lugar idílico. Los hombres vivían de la abundante pesca del río Santiago, las mujeres conversaban por las mañanas a la orilla mientras lavaban la ropa, y los niños nadaban y jugaban en las tranquilas aguas cerca del imponente Puente Grande.

Pero 25 años de industrialización sin control dejan huella, y en el barrio de Cantarranas el único recuerdo que queda de aquellos tiempos es su nombre. Aquí ya no cantan ranas, sólo zumban millones de zancudos que se reproducen en la roja descarga de sangre que baña las tóxicas aguas negras del Santiago.

Aparentemente, el proceso de degradación ambiental y social en este barrio de la población de Puente Grande (municipio de Tonalá) parece similar al que han vivido otras comunidades por la contaminación que se genera alrededor del río Santiago, como El Salto o Juanacatlán, y lo es. La diferencia es que aquí los pobladores enfrentan un triple problema: la extrema cercanía con el río, adonde caen por las noches descargas combinadas de aguas residuales, sangre y vísceras provenientes de un cercano rastro porcícola, y el estancamiento de esta agua por la represa que forma la central hidroeléctrica de Puente Grande.

Tos y manchas perpetuas

Las consecuencias directas del contacto directo con las fétidas aguas son los problemas respiratorios y de la piel, lo que casi todos los 30 vecinos congregados han sufrido.

Las consecuencias directas del contacto directo con las fétidas aguas son los problemas respiratorios y de la piel, lo que casi todos los 30 vecinos congregados han sufrido.



Las consecuencias directas del contacto directo con las fétidas aguas son los problemas respiratorios y de la piel, lo que casi todos los 30 vecinos congregados han sufrido.

“Mi hija por un piquete de zancudo le salieron muchos granos en los pies y duró mucho tiempo enferma. La llevé con un dermatólogo, me preguntó inmediatamente si aquí cerca había alguna contaminación muy fuerte. Le dije que sí, que vivíamos junto al río. Yo también tengo mucho tiempo que no me puedo aliviar de la garganta. Me arde mucho y con cualquier cosita me pega mucha tos y se me tapa la nariz. Fui al centro de salud y fue lo primero que me preguntó el doctor, que dónde vivía, le dije junto al río, ‘no señora, pues qué se gana tomando medicina si ahí tiene la contaminación, cuándo se va aliviar’”, contó Paula Ibarra Pérez.

De inmediato, las mujeres y algunos niños comenzaron a mostrar la variedad de lesiones que tenían en la piel, manchas color rosa, otras más oscuras y algunas que parecían costrosas.

Amagan con clausurar el rastro

••• En los últimos dos años, el ayuntamiento de Tonalá, Jalisco, ha levantado tres infracciones contra el rastro porcícola El Edén, ubicado en Puente Grande, por incumplir las normas que obligan a estos centros a mantener una planta para tratar sus desechos y evitar que sangre, víscera y otras porquerías vayan a dar a los ríos. Aunque el rastro se amparó contra la última sanción, es posible que mañana sea clausurado.

Gustavo Aguilar, director de Inspección y Vigilancia de Tonalá, dijo que desde 2007 se han impuesto tres infracciones a este rastro, siendo la más reciente una en febrero pasado impuesta por el área de Ecología por casi 54 mil pesos “por incumplir las normas, como tener una planta tratadora de desechos”.

Sin embargo, indicó que la empresa que administra el rastro se amparó contra esta infracción, pero aclaró que el viernes pasado realizaron “un operativo en ese lugar y detectaron precisamente la flagrancia en cuanto a la infracción a los reglamentos, básicamente la descarga al río, y levantamos un acta circunstanciada de hechos con apercibimiento de cinco días, por lo que se alista la clausura.
Fecha: 26/05/2009
Fuente: Milenio, Jesús Estrada