Sábado 9 de Mayo de 2015

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PROCESO JALISCO EDICION 1722 NOVIEMBRE

La presa que nació muerta

Gloria Reza y Josefina Leal

La presa de Arcediano debió ser la obra magna del gobernador Francisco Ramírez Acuña y para ello contó con toda la colaboración del gobierno de Vicente Fox. Ahora le tocó a Emilio González -panista como aquéllos- anunciar que no se construirá, pese a que las autoridades invirtieron mil millones en el proyecto, que ahora es víctima del pretexto de moda: la inviabilidad financiera.
Gloria Reza y Josefina Real
Después de que el gobernador Emilio González Márquez anunciara, el pasado 27 de octubre, que no se construirá la presa de Arcediano y que en su lugar se construirán pequeñas represas a lo largo de la cuenca Santiago-Verde, integrantes del movimiento ciudadano que se opuso al proyecto opinaron que es un triunfo, pero a costa de la pérdida de los mil millones de pesos ya invertidos.
Desde el inicio, el proyecto fue calificado de oneroso e insalubre porque almacenaría aguas negras y residuales que pondrían en peligro la salud pública, como se dio a conocer en el primer número de Proceso Jalisco.
Universitarios, integrantes de organismos no gubernamentales y representantes de colonos de las áreas afectadas denunciaron de forma permanente que los gobiernos estatal y federal despreciaban los reclamos de la sociedad civil, en un afán de imponer erróneas políticas hidráulicas.
Cuando se le pregunta a la doctora Gutiérrez Nájera si la suspensión de la presa es un logro de la resistencia civil, responde:
"Esto fue un logro de la señora Lupita Lara, quien promovió varios amparos para evitar la construcción de la presa". De no ser por ella, enfatiza, "ya tuviéramos en la barranca de Huentitán un monumento a la ignominia. Y en ese triunfo, en ese largo caminar, también hay una participación importante de las organizaciones no gubernamentales, de la mayor parte de la sociedad y del aporte de los académicos".
Y aunque también celebra la cancelación de la presa de Arcediano, Marco Von Borstel, integrante del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec), plantea las preguntas que a su juicio tienen que responder el gobernador y el director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), César Coll Carabias:
"¿Qué pasa con todos los recursos económicos que ya se ejercieron indiscriminadamente (alrededor de mil millones de pesos)? Hay afectaciones a los derechos humanos de la población de Arcediano... ¿qué va a pasar con las demandas de Lupita Lara? ¿Quién va a pagar la destrucción del primer puente colgante de América Latina, el de Arcediano? ¿Quién va a resarcir el daño a la gente?"
Von Borstel comenta que el gobierno tiene que hacer un alto en sus propuestas hídricas, no desdeñar a la población y escuchar a la academia para que no se presenten más proyectos fallidos.
Imposición frustrada
En la presa de Arcediano se pretendía captar las aguas del río Santiago, contaminadas por la actividad industrial y agrícola, además de las descargas de los drenajes de la zona metropolitana de Guadalajara.
El proyecto lo inició el entonces gobernador Francisco Ramírez Acuña; pretendía que fuera la obra magna de su sexenio. Para ello se alió con priistas como Enrique Dau Flores, quien durante su administración dirigió la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS).
En 2003, cuando el gobierno dio a conocer su intención de construir la presa de Arcediano, varias organizaciones le advirtieron de inmediato que el plan tenía enormes desventajas técnicas, financieras y sobre todo ambientales. "Todas nuestras discusiones con las autoridades se centraban la calidad del agua y el gobierno lo único que defendía era el abasto de agua a los habitantes de Guadalajara. Para mí es la crónica de una muerte anunciada", asegura la ambientalista y maestra del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, Raquel Gutiérrez Nájera.
Antes de diseñar cualquier proyecto hidráulico, enfatiza, tiene que garantizarse la forma de sanear primero el agua.
Entrevistado aparte, el presidente de la Fundación Cuenca Lerma-Chapala-Santiago, Manuel Villagómez Rodríguez, comenta:
"Hay un daño patrimonial que está denunciado ente la Secretaría de la Función Pública; hay responsables en esto. Directos, son: Francisco Ramírez Acuña, Enrique Dau Flores, Emilio González... porque todo lo que invirtieron está fuera de los decretos y de los reglamentos que regulan las inversiones" de los tres niveles de gobierno.
Al año siguiente, en 2004, la obra se presupuestó en alrededor de 4 mil 500 millones de pesos. Ahora se calcula que hubiera costado en realidad 13 mil millones, más casi 3 millones por concepto de saneamiento de aguas. Por si fuera poco su ubicación -en la barranca de Huentitán, donde confluyen los ríos Santiago y Verde- a una profundidad de casi 600 metros bajo el nivel medio de Guadalajara, hubiera implicado altos costos adicionales por bombeo.
Agrega que las autoridades estatales y las tapatías "sabían que estaban trabajando fuera de la ley; sin embargo, invirtieron (en el proyecto de Arcediano) alrededor de mil millones de pesos, causaron daño ecológico y patrimonial, sacaron a los ejidatarios con la promesa de que iban a vivir mejor. Resultó totalmente falso, sólo desaparecieron la comunidad".
-¿Ahora cuál será la opción de abastecimiento para la zona metropolitana? -se le pregunta a Villagómez, también regidor perredista en Zapopan.
-Tenemos que luchar para que nos entreguen el agua que se establece en los decretos: del río Verde y tomada del río Verde.
-¿Apoyan la construcción de varias represas que planteó el gobernador?
-Nosotros siempre dijimos: danos el agua que nos corresponde de cualquier punto del río Verde (...) Entonces, tenemos que ver el proyecto que se entregó a la LVII legislatura, que consiste en construir una presa en Loma Larga II y de ahí mandarle sus 120 millones de metros cúbicos de agua a León y 372 a Guadalajara.
Riesgo sanitario y ecológico
Aunque el gobierno del estado argumenta ahora que la presa de Arcediano no es viable financieramente, nunca lo fue desde "el punto de vista ambiental", geológico y de salud, afirma Jaime Eloy Ruiz Barajas, profesor investigador de la Universidad de Guadalajara.
Incluso, recuerda, la Organización Panamericana de la Salud advirtió que la presa "iba a ser un punto de riesgo sanitario al gestarse larvas de zancudos, que generarían problemas de dengue. Imagínate, con lo que ahora estamos viviendo" (la epidemia de esta enfermedad que padece el estado).
Comenta que el gobierno estatal tomó su actual propuesta, consistente en hacer represas, del especialista en temas hidrológicos Rossier Omar Barrera, fallecido el año pasado. "Él insistió en que se hiciera una represa que no fuera tan impactante al medio ambiente y que se hicieran una serie de represas en el trayecto del río Verde que pudieran generar electricidad, aparte de utilizarse para riego y consumo humano".
Ruiz Barajas añade: "Nos preocupa que el gobierno del estado siga con la idea de construir la presa El Zapotillo, cuando hay una oposición por la desaparición de tres poblados; se estaría perdiendo soberanía por la insistencia de los guanajuatenses en que quieren agua del río Verde".
De hecho, dice que el regidor zapopano Manuel Villagómez y él "la semana pasada estuvimos con el subsecretario de Vinculación y Desarrollo Político del gobierno de Guanajuato (Tomás López Martínez) y le hicimos ver que podemos compartir el agua del río Verde, pero no a costa de que se inunden tierras fértiles que producen el sustento de estas poblaciones. Se podría hacer la obra 20 kilómetros aguas abajo, en Loma Larga".
Sin embargo, Ruiz Barajas aclara que varios organismos civiles -entre ellos el Consejo Consultivo para el Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable, al que él pertenece- se oponen a la construcción de presas "porque consideramos que son fuertes impactos que contribuyen al cambio climático y van en contra de la biodiversidad y del uso eficiente del agua".
Para el abastecimiento de la zona metropolitana de Guadalajara, propone que se aplique "una política integral de conservación de acuíferos y de fuentes naturales de agua como el lago de Chapala y toda la cuenca del río Lerma-Chapala-Santiago".
De igual forma, dice, es necesario que "se eleve la conciencia pública sobre el ahorro del agua", reforzar la "educación ambiental" y hacer más eficiente el riego agrícola. Además, considera que el gobierno del estado debe convocar a expertos en temas hidrológicos para que elaboren "un proyecto sustentable de abastecimiento de agua a partir de la sustentabilidad".
Consultado al respecto, el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), delegación Jalisco, Gustavo Arballo Luján, comenta que ni las autoridades estatales ni las federales han notificado oficialmente la inviabilidad de Arcediano. "Lo único que podemos decir -acota- es que mientras existan alternativas para abastecer de agua a Guadalajara, bien vale la pena analizarlas como es el sistema de represas".
-¿Su sector siempre ha apoyado ese proyecto?
-Efectivamente, porque las obras de infraestructura que sean necesarias, en este caso para la zona metropolitana de Guadalajara, se tienen que hacer, y nosotros como sector de la construcción pugnamos para que se lleven a cabo. Sin embargo, tampoco podemos cerrarnos a las alternativas... Para mí el aspecto financiero es muy importante. ¿De qué nos serviría la obra de Arcediano en sí misma, si financieramente no vamos a poder hacerle frente y menos aún con los recortes presupuestales que tenemos para el siguiente año?
Finalmente, el empresario descarta que la cancelación del proyecto de Arcediano influya para que suceda lo mismo con el de El Zapotillo, que se planea construir en los Altos para abastecer de agua a León, Guanajuato
Fecha: 07/11/2009
Fuente: Proceso Jalisco