Sábado 9 de Mayo de 2015

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Los ríos y las presas

Francisco Valdés Perezgasga
2011-03-13
Mileneo
Nuestro continente se reconoce por la belleza y majestuosidad de sus ríos. Como el Amazonas, la cuenca más grande del mundo. El impresionante Río de la Plata, con Montevideo y Buenos Aires en sus orillas en una desembocadura tan ancha que constantemente tiene uno que recordarse que ese manso oleaje no es de mar sino de río. El Usumacinta, que sostuvo las glorias de Yaxchilán y Bonampak. El arroyo de lágrimas que es el Río Bravo / Río Grande, río de dos nombres porque dos exploradores llegaron a su nacimiento y a su desembocadura y tardaron tiempo en darse cuenta aquello era un sólo río. El Bío-Bío y otros ríos intactos de la Patagonia. El Magdalena, el Orinoco y el Putumayo, potentes ríos de selva. El San Pedro, el Conchos y el Nazas, gloriosos ríos del desierto. Todos ellos son fuente de vida para una increíble diversidad de especies de plantas y de animales y son responsables del bienestar y el progreso de las comunidades que vivimos en sus orillas.
Desgraciadamente, aquí y en otros lares, no hemos alcanzado a entender todas las bendiciones que un río nos da y hemos permitido que ellos y sus aguas se empuerquen y que sus flujos se alteren para beneficiar a la agricultura o a la generación de electricidad pagando el altísimo precio de la destrucción de la naturaleza. Aquí, esta actitud de desprecio e ignorancia ha traído consecuencias tan terribles como el arsénico en el agua que bebemos y que mina nuestra salud individual y colectiva.
Las presas han dejado un legado de sufrimiento intenso también. En Guatemala, donde cientos de opositoras y opositores a la presa de Chixoy fueron secuestrados, torturados y asesinados. En Paraguay y Argentina, donde las comunidades vecinas de la monstruosa presa de Yacyretá se han hundido en la miseria al tiempo que las autoridades corruptas desfalcan millones de dólares que supuestamente serían para programas ambientales y sociales.
Esta dualidad de prodigios naturales y desastres provocados por la pequeñez humana ha hecho que, poco a poco, quienes habitamos este continente, valoremos cada vez más el papel de nuestros ríos vivos y sanos. Nos ha hecho cuestionar con mayor intensidad el papel de las presas que aprisionan y matan nuestros ríos. Así han surgido grandes organizaciones como el Movimiento de afectados por las presas de Brasil (MAB por sus siglas en portugués), la Red latinoamericana en contra de las represas (REDLAR) y el Movimiento de afectados por las presas y en defensa de los ríos en México (MAPDER).
Desgraciadamente la lucha por defender nuestros ríos, sus valores y los bienes y servicios que nos dan sigue más vigente que nunca y requiere de una participación creciente y decidida. Es la lucha para detener la construcción de la ilegal presa del Zapotillo, que inundará Temacapulín y otros hermosos pueblos de Jalisco y para evitar la construcción de la inútil presa del Cañón de la Cabeza en el municipio de Torreón. Afortunadamente es a tí y a mí a quienes nos toca hoy hablar y actuar para detener estas agresiones sin sentido. Por eso te invito a que este 14 de marzo tengas presente que es el Día Mundial de acción contra las presas y por los ríos, el agua y la vida.

(Con material de International Rivers http://irn.org)

(twitter.com/fvaldesp

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Fecha: 17/03/2011